Vulnerabilidad… debilidad o fortaleza?

«La más peligrosa de todas las debilidades es el temor a parecer débil». Jacques Benigne Bossuet.

Vulnerabilidad, una capacidad con mala prensa que, generalmente, la gente asocia con la debilidad. Mostrar mis carencias… ¿me colocará en una situación de inferioridad respecto a los demás? O, por el contrario, ¿podría ser una fortaleza? Mostrarnos vulnerables… ¿puede ofrecernos ventajas en nuestras relaciones con los demás? 

Muchas personas, entienden la vulnerabilidad como una puerta abierta a sus puntos débiles, a través de la cual los demás, intencionadamente o no, pueden herirles. Es por ello por lo que tienden a no mostrarse vulnerables, a ocultar sus carencias con la esperanza de ofrecer a los demás la imagen que creen esperan ver: un ser perfecto.

Pero los seres humanos no somos perfectos, nos equivocamos, cometemos errores a menudo y la vulnerabilidad es parte de nuestra naturaleza. De hecho, son nuestros errores los que nos muestran qué nos falta, los que nos dan la oportunidad de aprender y de desarrollarnos. Obviarlos o esconderlos nos priva de una importante oportunidad de mejora.

Convivir con el error de esta manera, conduce a la frustración, a buscar excusas y depositar la responsabilidad fuera de nosotros. Así, nuestra capacidad de acción se limita y la posibilidad de modificar nuestro comportamiento desaparece, perpetuando nuestras carencias.

En nuestra relación con los demás, la ausencia de vulnerabilidad nos resta autenticidad. Deja de existir coherencia entre lo que sentimos, decimos y hacemos… nuestras palabras, nuestras emociones o nuestra corporalidad provocarán que nuestro mensaje genere desconfianza. Pareceremos arrogantes, prepotentes y lejanos.

De otro modo, cuando aceptas y vives con naturalidad tus carencias, la vulnerabilidad se convierte en una importante fortaleza, para ti mismo y en tus relaciones. Esta actitud te permite adaptarte a la realidad y vivir el error como una oportunidad de crecimiento. Desaparece el miedo a pedir ayuda, a las críticas y a abrirte a los demás.

Hacerte consciente de tus limitaciones te ofrece la oportunidad de aprender lo necesario para la eliminarlas, de pedir ayuda a los demás, de aprovechar su experiencia y conocimientos para desarrollar nuevas habilidades. Declararte vulnerable te muestra más humano, compartir tus dificultades demuestra tu honestidad y comportarte con autenticidad genera proximidad, empatía y confianza.

Tú decides: vivir la vulnerabilidad como una debilidad que te minimiza o aprovecharla como una poderosa fortaleza que te engrandece y te hace avanzar.

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